La exploración de América supuso la necesidad para los europeos de denominar los elementos de una realidad que, anteriormente, desconocían. A partir del siglo XVI se difunden relaciones de viajes y tratados científicos que se centran en la flora y la fauna americanas y, además, se originan debates acerca de algunos productos del Nuevo Mundo, como el chocolate y el tabaco. De hecho, los viajeros, exploradores y misioneros españoles tratan con frecuencia de asuntos como las plantas medicinales o la descripción del mundo animal. En estos ámbitos la lengua española manifiesta cierta porosidad; de hecho, como es sabido, en lugar de acuñar nuevas voces de base hispánica –empleando los recursos morfológicos de la lengua, como en el caso de armadillo–, el español se decanta a menudo por adoptar términos de los idiomas indígenas. De ahí que, paulatinamente, los indoamericanismos se vayan registrando en los diccionarios españoles. Por lo que concierne a los animales americanos, los lexicógrafos tienen que definir voces amerindias que se refieren a una fauna que, en la mayoría de los casos, ellos nunca han podido ver; por lo tanto, se tienen que basar en las entradas de diccionarios anteriores (corriendo así el riesgo de que se repercutan errores) y en las descripciones –a veces lagunosas o insuficientes– ofrecidas por crónicas de Indias y obras científicas y de «ars apodemica»; algunos lexicógrafos escrupulosos, como Salvá, recurrieron también a un buen número de informantes. El objetivo de este trabajo es el de poner de relieve los problemas conceptuales, semánticos y lexicográficos vinculados a la inclusión en los diccionarios peninsulares de voces indoamericanas del ámbito de la Zoología. Entre dichos problemas, cabe señalar: los errores evidentes en la clasificación de ciertas especies (tanto que, por ejemplo, un mamífero de ambiente pantanoso llega a confundirse con un pez); las inclusiones tardías de voces ya fijadas y difundidas desde hace tiempo en los tratados; la confusión relacionada con la sinonimia (debida en parte a la presencia de más voces americanas que denominan, dependiendo de la zona y de la lengua local, el mismo animal); las descripciones lagunosas y deficientes (para algunos lexicógrafos el coatí es, a secas, un animal que “describen con mucha variedad los Naturalistas”) o que se limitan a la comparación con animales europeos. Los diccionarios españoles que se tienen en cuenta incluyen naturalmente las obras lexicográficas de la Real Academia, pero también los más relevantes diccionarios monolingües no académicos, desde el siglo XVI hasta la edad contemporánea, en particular los que pretenden registrar cuantiosos indigenismos de Hispanoamérica, como el «Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes» (1786 [1767]) de Esteban de Terreros y Pando, el «Nuevo diccionario de la lengua castellana» (1846) de Vicente Salvá o el «Diccionario nacional» (1846-1847) de Ramón Joaquín Domínguez. Para ponderar mejor el alcance de las definiciones de los diccionarios acotados, sus aciertos y sus errores, se contrastarán las comprobaciones lexicográficas con las informaciones ofrecidas por tratados científicos contemporáneos a los vocabularios consultados.

Indoamericanismos léxicos del ámbito de la Zoología en los diccionarios españoles

DE BENI, Matteo
2014

Abstract

La exploración de América supuso la necesidad para los europeos de denominar los elementos de una realidad que, anteriormente, desconocían. A partir del siglo XVI se difunden relaciones de viajes y tratados científicos que se centran en la flora y la fauna americanas y, además, se originan debates acerca de algunos productos del Nuevo Mundo, como el chocolate y el tabaco. De hecho, los viajeros, exploradores y misioneros españoles tratan con frecuencia de asuntos como las plantas medicinales o la descripción del mundo animal. En estos ámbitos la lengua española manifiesta cierta porosidad; de hecho, como es sabido, en lugar de acuñar nuevas voces de base hispánica –empleando los recursos morfológicos de la lengua, como en el caso de armadillo–, el español se decanta a menudo por adoptar términos de los idiomas indígenas. De ahí que, paulatinamente, los indoamericanismos se vayan registrando en los diccionarios españoles. Por lo que concierne a los animales americanos, los lexicógrafos tienen que definir voces amerindias que se refieren a una fauna que, en la mayoría de los casos, ellos nunca han podido ver; por lo tanto, se tienen que basar en las entradas de diccionarios anteriores (corriendo así el riesgo de que se repercutan errores) y en las descripciones –a veces lagunosas o insuficientes– ofrecidas por crónicas de Indias y obras científicas y de «ars apodemica»; algunos lexicógrafos escrupulosos, como Salvá, recurrieron también a un buen número de informantes. El objetivo de este trabajo es el de poner de relieve los problemas conceptuales, semánticos y lexicográficos vinculados a la inclusión en los diccionarios peninsulares de voces indoamericanas del ámbito de la Zoología. Entre dichos problemas, cabe señalar: los errores evidentes en la clasificación de ciertas especies (tanto que, por ejemplo, un mamífero de ambiente pantanoso llega a confundirse con un pez); las inclusiones tardías de voces ya fijadas y difundidas desde hace tiempo en los tratados; la confusión relacionada con la sinonimia (debida en parte a la presencia de más voces americanas que denominan, dependiendo de la zona y de la lengua local, el mismo animal); las descripciones lagunosas y deficientes (para algunos lexicógrafos el coatí es, a secas, un animal que “describen con mucha variedad los Naturalistas”) o que se limitan a la comparación con animales europeos. Los diccionarios españoles que se tienen en cuenta incluyen naturalmente las obras lexicográficas de la Real Academia, pero también los más relevantes diccionarios monolingües no académicos, desde el siglo XVI hasta la edad contemporánea, en particular los que pretenden registrar cuantiosos indigenismos de Hispanoamérica, como el «Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes» (1786 [1767]) de Esteban de Terreros y Pando, el «Nuevo diccionario de la lengua castellana» (1846) de Vicente Salvá o el «Diccionario nacional» (1846-1847) de Ramón Joaquín Domínguez. Para ponderar mejor el alcance de las definiciones de los diccionarios acotados, sus aciertos y sus errores, se contrastarán las comprobaciones lexicográficas con las informaciones ofrecidas por tratados científicos contemporáneos a los vocabularios consultados.
9788492658367
indoamericanismos; lexicografía española; zoónimos
File in questo prodotto:
Non ci sono file associati a questo prodotto.

I documenti in IRIS sono protetti da copyright e tutti i diritti sono riservati, salvo diversa indicazione.

Utilizza questo identificativo per citare o creare un link a questo documento: http://hdl.handle.net/11562/758970
Citazioni
  • ???jsp.display-item.citation.pmc??? ND
  • Scopus ND
  • ???jsp.display-item.citation.isi??? ND
social impact